Implementar una estrategia integral de protección eléctrica va más allá de evitar apagones; es una inversión que garantiza la continuidad operativa, la integridad física de las personas y la rentabilidad del negocio. En un entorno donde la red eléctrica no es 100% fiable debido a factores externos como tormentas o fallos de distribución, contar con una defensa estructurada es vital.