La protección y calidad eléctrica son fundamentales para la infraestructura física de redes críticas, asegurando la continuidad operativa y protegiendo equipos sensibles de cortes, variaciones de voltaje y ruido electromagnético. En entornos de misión crítica (data centers, telecomunicaciones, industria, salud), una mala calidad de energía causa pérdida de datos, daños en equipos costosos e interrupciones de servicios esenciales.