El mantenimiento preventivo en instalaciones eléctricas es crucial para garantizar la seguridad, evitar incendios, prolongar la vida útil de los equipos y asegurar la continuidad operativa. Permite detectar anticipadamente fallos, conexiones flojas y componentes desgastados, lo que reduce hasta un 40% las averías inesperadas y costos de reparación, optimizando el consumo energético.