Un diseño de alta disponibilidad no solo protege el hardware, sino que también minimiza el tiempo de inactividad, asegurando la continuidad del negocio y elevando los niveles de servicio (SLA). Los bastidores, el cableado estructurado, la calidad eléctrica, la seguridad física (biometría, cámaras) y la gestión de temperatura son críticos para garantizar el buen funcionamiento y operación de sus aplicaciones y equipos críticos.