El mantenimiento preventivo de transformadores eléctricos implica inspecciones, limpiezas y pruebas programadas (físico-químicas del aceite, rigidez dieléctrica, resistencia de aislamiento) para detectar anomalías, evitar fallas y prolongar la vida útil del equipo. Incluye ajustar conexiones, revisar sistemas de enfriamiento, limpiar aisladores y analizar gases disueltos para garantizar un funcionamiento seguro y eficiente.