Una infraestructura física para redes críticas (NCPI por sus siglas en inglés) modular puede dimensionarse para contemplar los requisitos informáticos del centro de datos en un momento dado, y crecer en función de las necesidades. Esta ventaja es especialmente importante dado que, según las prácticas tradicionales, se implementan sistemas de energía y refrigeración para ofrecer soporte a los requisitos informáticos máximos proyectados, lo que genera un importante desperdicio tanto en concepto de gastos de capital como operativos.