El diseño de los centros de datos y grandes salas de ordenadores siempre incluye un sistema de refrigeración. El objetivo debe ser mantener siempre temperaturas no superiores a 25 °C (77 °F). Sin embargo, si ello no fuera posible, mantener la temperatura por debajo de la máxima admisible de 32 °C (90 °F) puede ser una solución adecuada para los armarios menos críticos ya que esta es la temperatura máxima que organizaciones como Occupational Safety and Health Administration (OSHA) e International Organization for Standardization (ISO) consideran admisibles para cargas de trabajo ligeras.