La tolerancia a las fallas es una ventaja clave en términos de confiabilidad de los sistemas modulares respecto de los monolíticos. La modularidad divide un sistema en piezas más pequeñas, lo que facilita la redundancia de los componentes, a fin de que, ante la falla de uno, o varios, de ellos, no se vea afectado de manera adversa el funcionamiento del sistema en su conjunto.